Son diversos los nombres que las distintas culturas han atribuido a Tenerife a lo largo de la historia. Asà por ejemplo, para los guanches, la isla recibÃa el nombre de Achinet o Chenet, aunque en función de la bibliografÃa que se consulte, la nómina puede adquirir diferentes variaciones ortográficas. Los romanos se referÃan a ella como Nivaria (del latÃn nix, nivis, nieve), en clara referencia a las nieves posadas sobre el volcán conocido como el Teide. En esa misma dirección apuntan algunos mapas de los siglos XIV y XV, que de manos de Bontier y Le Verrier se refieren a la isla como Isla del Infierno a razón de los procesos eruptivos de los que el volcán era protagonista. Finalmente, el propio Teide es el responsable del nombre actual de la isla, ya que fue dado por los benehaoritas (aborÃgenes de La Palma) según las palabras Tene (montaña) e ife (blanca). Posteriormente, la castellanización del nombre provocó que se añadiera una "r" para unir ambas palabras obteniendo como resultado Tenerife. .
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